En las nubes bajas de los Yungas bolivianos, un gato algo más pequeño que uno doméstico se desliza entre helechos mojados con el pelo moteado de rosetas irregulares. Las comunidades locales lo llaman tilcayo; la ciencia, hasta septiembre de 2026, lo había archivado como un «tigrillo» más. Un análisis genético acaba de demostrar que es un animal distinto, el primer felino vivo nombrado formalmente en más de un siglo. Es probablemente el caso más llamativo del año, aunque está lejos de ser el único, y detrás de cada hallazgo hay laboratorios, museos y expediciones de varios países: los animales recién descubiertos aparecen cada semana, en el fondo del mar, en los cajones de los museos y a veces en la copa de un árbol del Congo.

Un animal recién descubierto es una especie que alguien ha descrito por primera vez en una publicación científica, con un nombre propio y un ejemplar de referencia. «Nuevo» no significa siempre «nunca visto»: muchas especies llevaban años en la mirilla de los cazadores, de los pescadores o de los guías locales, o convivían en las colecciones de un museo bajo el nombre de otra. Lo que cambia es el reconocimiento formal. En 2025 y 2026 llegaron, entre muchos otros, un gato boliviano, un mono congoleño, un pingüino de Kerguelen y un pulpo azul de las Galápagos, y de cada uno se sabe algo distinto y se ignora algo distinto.

Alguno es un grupo de especies, no un solo animal.

Ficha rápida de los 13 animales recién descubiertos

Animal Dato clave
1. Tilcayo (Leopardus tilcayo) Felino de los Yungas bolivianos; primer gato vivo nombrado en más de un siglo
2. Likweli (Colobus congoensis) Mono del Congo; uno de los cinco monos africanos nuevos en 75 años
3. Pingüino papúa del sureste, de Kerguelen (Pygoscelis kerguelensis) Primera especie de pingüino nueva en más de un siglo
4. Garcilla de lava (Butorides sundevalli) Ave común de las Galápagos reconocida como especie propia
5. Quimera de Queensland Tiburón fantasma que vive hasta los 838 m
6. Plectranthias raki Pez tímido hallado a unos 120 m en las Maldivas
7. Eviota vader Gobio enano de Papúa Nueva Guinea, el más oscuro de su género
8. Pulpo azul de Galápagos (Microeledone galapagensis) Del tamaño de una pelota de golf; vive a 1.773 m
9. Coral dorado (Laurinque elenya) Tan raro que exigió crear una familia nueva
10. Cangrejo esponja (Sphaerodromia brizops) Se cubre con invertebrados marinos como si fueran un sombrero
11. Ranas diamante de Madagascar (Rhombophryne) Siete especies nuevas en una sola revisión
12. Cañón de Mar del Plata 57 especies y 5 géneros nuevos, identificados en dos semanas
13. Chinches Swiftiephylus Cuatro especies australianas bautizadas con guiños musicales

¿Qué significa que un animal sea «recién descubierto»?

Significa que alguien lo ha descrito formalmente por primera vez. No basta con verlo ni con fotografiarlo: la ciencia exige una publicación con la diagnosis del animal, un ejemplar de referencia (el holotipo) y un nombre científico válido. La California Academy of Sciences, por ejemplo, describió 72 especies nuevas en 2025, entre ellas escarabajos, babosas de mar, peces, plantas y un ave, y eso es solo el trabajo de una institución.

Los hallazgos llegan por cuatro caminos principales:

  • La exploración de lugares poco visitados, como el fondo oceánico o la copa de los bosques.
  • La genética, que separa especies idénticas por fuera, las llamadas especies crípticas.
  • La museómica: secuenciar ADN de ejemplares antiguos de museo y compararlo con material nuevo.
  • La revisión de grupos enteros, como los pingüinos papúa o los tigrillos.

Muchos de los casos de este artículo combinan dos o tres, y a veces el mismo animal necesita los cuatro. La mayoría de las especies recién descritas suele carecer todavía de una evaluación de la Lista Roja de la UICN, así que, cuando falta una categoría, no es un descuido: aún no existe.

Un nombre nuevo tampoco asegura que el animal sea escaso o que esté a punto de desaparecer. A veces es lo contrario: se trata de un ave que miles de turistas fotografían cada año.

El tilcayo y el mono likweli: dos mamíferos que faltaban en el mapa

Leopardus Tilcayo

El tilcayo (Leopardus tilcayo) es un felino pequeño de los bosques nublados de los Yungas, en Bolivia, y es el primer gato vivo descrito como especie nueva en más de un siglo, según Reuters. El estudio se publicó el 17 de septiembre de 2026 en Current Biology. Paola Nogales-Ascarrunz, exploradora de National Geographic y una de las autoras, lo describe con el pelaje pardo claro y rosetas de forma irregular.

Todo empezó con una duda. Con Jonas Lescroart y el resto del equipo se preguntaron qué tigrillo vivía en realidad en Bolivia. Analizaron el ADN de 38 gatos de varios países sudamericanos, ocho de ellos ejemplares de museo, y concluyeron que el grupo de los tigrillos comprende cinco especies genéticamente distintas, no una. El linaje del tilcayo se separó de sus parientes hace unos 1,4 millones de años. Mide unos 46 cm y pesa unos 1,4 kg, según las cifras difundidas, y se ha detectado solo en Bolivia.

El estudio de Current Biology reconoce las cinco especies del grupo: Leopardus guttulus, L. pardinoides, L. tigrinus, L. emiliae y el tilcayo. Hasta ahora todas se agrupaban bajo el mismo nombre, por su aspecto parecido, y bastaron los genomas para separarlas. Además, el trabajo sugiere que otros felinos silvestres podrían estar a la espera de una revisión similar. No se sabe cuántos tilcayos viven en libertad.

Colobus Congoensis

Del otro lado del Atlántico, BBC Newsround recoge el hallazgo del likweli (Colobus congoensis), un mono de la selva del Congo con manchas claras alrededor de los ojos y la boca que parecen una máscara. Es uno de los solo cinco monos nuevos para África en los últimos 75 años. Los vecinos de la región lo llaman «likweli» y los científicos conservaron ese nombre en su descripción.

Según la cobertura del estudio, publicado el 15 de julio de 2026 en PLOS One, el equipo registró 114 observaciones entre 2018 y 2022 en unos 1.700 km² en torno al Parque Nacional de Lomami y recomienda catalogarlo En Peligro. La primera fotografía data de 2008. Pasaron, por tanto, casi dieciocho años entre la imagen y el nombre.

Un detalle del tilcayo: la mayor parte de lo que se sabe procede de pocos ejemplares, y se desconoce cuántos viven en libertad.

Un pingüino de Kerguelen y una garcilla de las Galápagos: aves que ya estaban a la vista

Pygoscelis Kerguelensis

Hay descubrimientos que no se hacen con una expedición, sino con una pregunta sobre un animal conocido. El ejemplo más claro es el del pingüino papúa. Un equipo internacional dirigido desde Chile y la Universidad de California en Berkeley, con Juliana Vianna, Rauri Bowie, Elie Poulin y la primera autora, Daly Noll, secuenció el genoma completo de 64 pingüinos de 10 colonias y concluyó en Communications Biology que lo que se trataba como una sola especie son cuatro.

Una de ellas no estaba reconocida: el papúa de las islas Kerguelen (Pygoscelis kerguelensis), la primera especie de pingüino nueva en más de 100 años. Se parece mucho a los demás, con el vientre blanco y el dorso negro, y se distingue sobre todo por el ADN, por pequeñas diferencias de tamaño y por la voz. Las cuatro especies se separaron hace entre 300.000 y 500.000 años. Las otras tres son Pygoscelis papua, restringida a las islas Malvinas (Falkland) y a la isla Martillo; Pygoscelis taeniata, de Crozet, Marion y Macquarie; y Pygoscelis ellsworthi, la más numerosa, de la península antártica, la costa antártica y Georgia del Sur.

Los autores advierten de que, con un escenario moderado de cambio climático, las especies insulares podrían perder el hábitat adecuado en todas las islas donde viven hacia 2050. La del continente antártico, en cambio, podría incluso ampliar su área.

Butorides Sundevalli

La segunda ave es la garcilla de lava de las Galápagos (Butorides sundevalli), formalmente descrita por la California Academy of Sciences. Durante años se la consideró una subespecie de la garcilla estriada sudamericana. Ezra Mendales y su equipo, con muestras de sangre de las islas y ADN de museos de todo el mundo, comprobaron que su pariente más cercano es la garcilla verde norteamericana. Tiene el plumaje gris oscuro, que se funde con la roca volcánica, y un pico más grueso que sus primas.

¿Cuánta ciencia queda por hacer en un ave que cualquier turista fotografía en la orilla? Bastante, de modo que hasta lo cotidiano guarda sorpresas.

Peces del fondo: un tiburón fantasma, un pez tímido y un gobio oscuro

Tiburón Fantasma

Las quimeras, o tiburones fantasma, son primos lejanos de los tiburones y las rayas que viven muy profundo. BBC Newsround cuenta que una nueva especie fue hallada frente a Queensland, en Australia, a profundidades de hasta 838 m, dentro de las 13 expediciones de la iniciativa Ocean Census de la Fundación Nippon, que en el año sumaron 1.121 especies marinas desconocidas.

La California Academy of Sciences añade otros dos peces. Plectranthias raki es un pez tímido que se encontró a unos 120 m (400 pies) de profundidad durante una expedición a las Maldivas. Eviota vader es un gobio enano de Papúa Nueva Guinea que recibió su nombre de Darth Vader porque es el más oscuro de su grupo.

Plectranthias Raki

Un buzo de aguas profundas, a 120 m, ve una roca desnuda y una sombra pequeña. Detrás hay un animal que ningún libro describía.

Los datos publicados sobre su ecología y su abundancia son escasos, y de estas especies se conocen pocos ejemplares. Las quimeras, además, forman un grupo antiguo de peces cartilaginosos que vive casi siempre a gran profundidad, de modo que cada ejemplar nuevo se obtiene con redes o robots a cientos de metros.

Sobre su conservación, la información es prácticamente inexistente.

Un pulpo azul, un coral dorado y un cangrejo con sombrero

Microeledone Galapagensis

El pulpo azul de las Galápagos (Microeledone galapagensis) apareció en 2015 en la pantalla de un robot submarino, a 1.773 m de profundidad, cerca de la isla Darwin. Janet R. Voight, Stephanie M. Smith, Salome Buglass y Alexander Ziegler lo describieron en Zootaxa en 2026. Es del tamaño de una pelota de golf. Como solo se tenía un ejemplar, en lugar de disecarlo lo escanearon con micro-TC para estudiar su anatomía interna sin cortarlo.

El coral dorado (Laurinque elenya) crece a entre 360 y 529 m en montes submarinos de Costa Rica, cerca de la isla del Coco, en colonias de más de un metro de altura. Odalisca Breedy, de la Universidad de Costa Rica, Catherine S. McFadden y sus colegas lo describieron en ZooKeys. Con cientos de genes comparados vieron que no pertenece a ninguna familia conocida, de modo que crearon una nueva, Laurinqueidae. El nombre del género, tomado del quenya de Tolkien, significa «árbol dorado».

Laurinque Elenya

El cangrejo esponja (Sphaerodromia brizops) es uno de los 149 animales marinos que los científicos documentaron en el océano Índico, a unos 1.600 km de Australia, según BBC Newsround. Recogidos en 2021 y 2022, el estudio se publicó en junio de 2026. El cangrejo lleva encima invertebrados marinos que usa a modo de sombrero.

La biología de los tres sigue en gran parte sin conocerse. Del pulpo se tiene un ejemplar confirmado y dos observados en vídeo; se ignora qué come o cómo se reproduce. Del coral se sabe cómo luce y dónde vive, y poco más.

Todo, además, a profundidades donde ninguna persona ha estado jamás sin una máquina.

¿Cuántas ranas puede esconder el suelo de un bosque de Madagascar?

Cuántas Ranas Puede Esconder El Suelo De Un Bosque De Madagascar

Al menos siete más de las que se conocían. Un equipo internacional que incluye a Mark D. Scherz, Alice Petzold y Miguel Vences publicó en Vertebrate Zoology la revisión del género Rhombophryne, las ranas diamante, que describe siete especies nuevas y deja el total en 27. El trabajo duró unos 12 años.

El obstáculo era la taxonomía. Las ranas viven en la hojarasca y el musgo de bosques húmedos y son difíciles de ver, y los nombres antiguos están ligados a ejemplares de museo cuyo ADN no coincidía con el de los animales recién recogidos. La solución fue la museómica: Petzold secuenció ADN de ejemplares históricos, incluidos los tipos originales, y lo comparó con el de ranas capturadas hoy, junto con el canto, la anatomía externa y el esqueleto.

No es solo un ejercicio de nomenclatura. En un taller de planificación de áreas protegidas celebrado en marzo de 2026, dentro del programa Biodiversity 30×30 de Madagascar, varias de las especies nuevas, entre ellas Rhombophryne quentini, se usaron para proponer ampliaciones de reservas.

Los autores creen que casi con seguridad quedan más especies sin describir.

Un frasco antiguo, en el fondo de una vitrina, resolvió un misterio de más de una década.

¿Qué se encontró en el cañón submarino de Mar del Plata?

Cincuenta y siete especies nuevas y cinco géneros nuevos, según Popular Science, a partir de la expedición de agosto de 2025 al cañón submarino de Mar del Plata, frente a Argentina, a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. La campaña, con participación de científicos del CONICET, se retransmitió en directo y llevó un robot submarino a profundidades de varios miles de metros.

Un taller de veinte taxónomos de América Latina y Europa, organizado por Ocean Census, procesó las muestras en dos semanas. La lista incluye 20 especies de copépodos (pequeños crustáceos), 22 equinodermos (pepinos de mar y crinoideos), 14 cnidarios (octocorales, plumas de mar y corales pétreos) y un molusco escafópodo. Michelle Taylor, jefa de ciencia de Ocean Census, destacó que descubrir 57 especies y 5 géneros en dos semanas muestra la potencia de la taxonomía colaborativa.

Conviene matizar qué significa «nueva» aquí. El hallazgo es una identificación: los especialistas han comprobado que los ejemplares no coinciden con ninguna especie conocida. Para entrar en los catálogos científicos, cada una necesita aún una descripción publicada con su nombre, y algunas requerirán análisis genéticos. Los medios apodaron «Loki» a un pepino de mar translúcido con apéndices como cuernos.

Solo se examinó una parte de lo recogido, así que la cifra final puede ser mayor.

Un cañón del Atlántico sur contiene, a la vista de los resultados, una fauna que apenas empieza a conocerse.

¿Por qué pasan tantos años entre el hallazgo y el nombre?

Porque describir una especie es un trabajo lento y casi artesanal. El pulpo azul de las Galápagos se filmó en 2015 y su descripción apareció en 2026. El coral dorado de Costa Rica se recogió en expediciones de 2019 y 2023, y se publicó en 2026. El likweli se fotografió por primera vez en 2008. La California Academy of Sciences cuenta incluso un pez de aguas profundas recogido hace 30 años que se ha descrito ahora. Entre la imagen y el nombre pasaron once años en el pulpo y casi dieciocho en el mono.

El obstáculo más habitual es la falta de ejemplares. Janet R. Voight tenía un solo pulpo y no quería abrirlo. En lugar de disecarlo, Stephanie M. Smith, responsable del laboratorio de tomografía del Field Museum, lo escaneó con rayos X para obtener un modelo tridimensional de sus órganos y de su pico sin dañarlo. Como explicó Smith, la tomografía es especialmente importante en los ejemplares tipo porque no destruye nada. Alexander Ziegler, de la Universidad de Bonn, destacó que el escáner reveló con gran detalle los órganos internos sin necesidad de contrastes basados en metales pesados.

El segundo obstáculo es comparar. Para proponer que algo es nuevo hay que demostrar que no coincide con ninguna de las especies ya descritas, y eso implica revisar colecciones, publicaciones antiguas y ejemplares tipo repartidos por museos de varios continentes. En las ranas diamante de Madagascar, el proyecto duró unos 12 años en parte porque la genética nueva no siempre encajaba con los nombres antiguos.

La demora tiene una consecuencia. Algunas especies se describen cuando ya ha cambiado su hábitat, de modo que el nombre llega a veces después de la pérdida. Los datos concretos sobre cuántas especies desaparecen antes de ser descritas son escasos.

Once años para ponerle nombre a un pulpo del tamaño de una pelota de golf.

¿Por qué los animales nuevos reciben nombres como Vader, Laurinque o Swiftiephylus?

Porque quien describe una especie tiene libertad para nombrarla, siempre que respete el código de nomenclatura zoológica. Algunos nombres recogen el lugar (galapagensis, kerguelensis), otros el aspecto, otros el nombre local de la comunidad. El tilcayo conserva el que le dieron los habitantes de los Yungas, y el likweli, el de la selva del Congo.

Otros son homenajes culturales. Eviota vader alude a Darth Vader por su color oscuro; Laurinque procede del quenya de J. R. R. Tolkien. El caso más popular es el de Swiftiephylus, un nuevo género de chinches diminutas que se alimentan de plantas, de Australia: cuatro especies nombradas por la cantante Taylor Swift y sus álbumes, según BBC Newsround. Con ellas se completa la lista de los 13 hallazgos.

Los nombres de estilo cultural tienen una función práctica: atraen atención hacia grupos casi desconocidos y facilitan la financiación. Su validez científica no cambia.

Una regla de oro: el nombre no dice nada del animal. La descripción sí.

¿Qué hallazgos tienen sello latinoamericano?

Varios de los más importantes de esta lista nacieron en América Latina o dependen de científicos de la región. El tilcayo vive en los Yungas bolivianos y solo se ha detectado en ese país. Paola Nogales-Ascarrunz, exploradora de National Geographic y una de las autoras del estudio, forma parte del equipo que lo identificó.

La revisión de los pingüinos papúa la dirigieron desde Chile, con Juliana Vianna, de la Universidad Andrés Bello (Santiago), y Elie Poulin, de la Universidad de Chile; la estudiante de posgrado Daly Noll, de esta última, es la primera autora. En el cañón de Mar del Plata, la campaña contó con científicos argentinos del CONICET, y el taller de identificación reunió a taxónomos de Latinoamérica y Europa.

El coral dorado salió de los montes submarinos de Costa Rica gracias a Odalisca Breedy, de la Universidad de Costa Rica. Y el pulpo azul y la garcilla de lava proceden de las Galápagos, donde la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos participaron en la expedición que filmó al pulpo.

La región concentra, además, buena parte de la biodiversidad por describir: selvas húmedas, páramos, bosques nublados y mares profundos que apenas se han muestreado. Es difícil cuantificar cuánta, porque las estimaciones varían mucho según el método y el grupo.

De Bolivia a Argentina, de Chile a Costa Rica.

¿Qué pasa con la conservación de un animal recién descubierto?

Casi siempre, todo está por decidir. Una especie recién descrita carece de evaluación de la UICN, y en muchos casos se conoce de un solo lugar o de pocos ejemplares. Esa escasez de datos es un riesgo en sí: sin censos, no hay forma de medir una tendencia. Para asignar una categoría a una especie, la UICN necesita información sobre su distribución, su población y las amenazas que enfrenta, y esos datos tardan en reunirse.

Los equipos recomiendan categorías cuando tienen datos. Los autores del estudio del likweli proponen En Peligro por su área limitada, la pérdida de hábitat y la caza. En el caso del pingüino de Kerguelen, el modelo climático indica que las especies insulares podrían quedarse sin hábitat adecuado hacia 2050, y Juliana Vianna pide que las instituciones de conservación de los países implicados reconozcan a las tres especies afectadas. En los hallazgos de aguas profundas, el principal desconocimiento es cuánto afectan la pesca de arrastre o la minería a un ecosistema que no se conocía.

Describir una especie también sirve para protegerla. Como apuntan los casos de Madagascar, un nombre formal permite incluirla en planes de áreas protegidas, y un registro genético, en programas de seguimiento.

No hay razón para suponer que lo desconocido sea pequeño. Cada año se describen miles de especies en el mundo, y se estima que las que aún no se han descrito son muchas más, aunque no hay una cifra consensuada.

¿Cuántas especies quedan por descubrir?

Nadie lo sabe con exactitud. No existe una cifra consensuada de cuántas especies habitan el planeta, y las estimaciones cambian mucho según el grupo, el método y el criterio de especie que se use. Lo que sí muestran los datos es que el ritmo de descripción no se agota: la California Academy of Sciences describió 72 especies en 2025, y el programa Ocean Census, con 13 expediciones, aportó 1.121 especies marinas desconocidas en un año, según BBC Newsround.

Los autores de los hallazgos de esta lista coinciden en que queda mucho por encontrar. Los responsables del estudio de las ranas de Madagascar consideran casi seguro que existen más especies sin nombrar en el género. Los investigadores del cañón de Mar del Plata solo examinaron una parte de lo recogido. Janet R. Voight lo resume con una comparación: si se juntara toda la tierra firme del planeta, no cubriría el océano Pacífico.

La cuenta, en todo caso, tiene sesgos. Se describen más especies donde hay más taxónomos, financiación y museos, y menos en los países con menos medios. Esa desigualdad afecta a lo que se conoce de la fauna de muchas regiones tropicales, que son justo las más ricas.

Conviene, por último, no confundir lo nuevo con lo raro: muchas especies recién descritas son abundantes en su entorno y solo eran desconocidas para la ciencia formal.

Mitos y realidad sobre los animales recién descubiertos

Mito: «recién descubierto» significa que nadie lo había visto nunca. Realidad: muchas especies eran conocidas por la gente local o estaban en museos con otro nombre; el tilcayo, el likweli y la garcilla de lava ya tenían presencia en su entorno.

Mito: los animales nuevos solo aparecen en lugares remotos. Realidad: también surgen en sitios muy visitados, como las Galápagos, o en los cajones de las colecciones, gracias a la genética.

Mito: una especie nueva está siempre en peligro. Realidad: la mayoría carece de evaluación de la UICN; algunas, como la garcilla de lava, son comunes en su isla.

Mito: un animal «con nombre de famoso» es una broma. Realidad: el nombre es libre, pero la descripción pasa la revisión científica como cualquier otra.

Mito: ya se ha descubierto casi todo. Realidad: cada año se describen miles de especies, y hasta un felino y un mono se sumaron al catálogo en 2026.

Mito: si se identifican 57 especies, todas existen ya oficialmente. Realidad: necesitan una descripción publicada con su nombre; mientras tanto son identificaciones de trabajo.

Preguntas frecuentes sobre los animales recién descubiertos

Cuántas especies nuevas se descubren cada año

Muchas, aunque la cifra exacta es difícil de fijar porque depende de cómo se cuente. Solo la California Academy of Sciences describió 72 especies de animales, plantas y hongos en 2025, y el Ocean Census contabiliza 1.121 criaturas marinas desconocidas en un año con 13 expediciones, según BBC Newsround. A escala mundial se habla de miles cada año, y la mayoría son insectos, arañas y otros invertebrados. Los expertos creen que quedan muchas más por describir, sobre todo en las profundidades oceánicas y los trópicos. Las cifras anuales dependen de cuántos taxónomos hay disponibles para estudiar el material recogido.

Cuál fue el último mamífero descubierto

Depende del criterio. El más reciente de esta lista es el tilcayo, un felino de los Yungas bolivianos descrito en septiembre de 2026 en Current Biology, el primer gato vivo nombrado formalmente en más de un siglo según Reuters. El mono likweli (Colobus congoensis) se publicó en julio de 2026 en PLOS One. Ambos son mamíferos nuevos del mismo año, y no son los únicos: la taxonomía de los mamíferos se revisa con frecuencia, y a veces una especie nueva sale de dividir una conocida, como ocurrió con los tigrillos, que pasaron de una especie a cinco.

Qué es una especie críptica

Una especie que se parece tanto a otra que durante años se las consideró la misma. Solo el ADN, el canto o la anatomía fina revelan que son distintas. El pingüino papúa de Kerguelen es un ejemplo: casi idéntico a los demás papúas en aspecto, pero genéticamente distinto, según Daly Noll y su equipo en Communications Biology. La garcilla de lava de las Galápagos y el tilcayo también se escondían bajo el nombre de otra especie. Las especies crípticas explican por qué la cifra de especies conocidas sube sin que aparezcan animales realmente nuevos a la vista. Una especie críptica puede llevar décadas delante de los ojos de todos.

Cómo se pone nombre a una especie nueva

El descriptor propone un nombre en latín en una publicación científica, y debe cumplir el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica. Puede referirse al lugar (galapagensis), a un rasgo, a una persona o a un nombre local, como tilcayo. También hay guiños culturales: Eviota vader recuerda a Darth Vader y el género Laurinque toma su nombre del quenya de Tolkien. Las chinches australianas del género Swiftiephylus llevan nombres inspirados en Taylor Swift. El nombre no afecta a la validez del hallazgo, que depende de la descripción publicada y del ejemplar de referencia.

Por qué se descubren tantas especies en el fondo del mar

Porque es el hábitat menos explorado del planeta y el más difícil de muestrear. El pulpo azul de las Galápagos, el coral dorado de Costa Rica y las 57 especies del cañón de Mar del Plata proceden de robots submarinos que descendieron cientos o miles de metros. El mar profundo es enorme, tiene poca luz y se muestrea con dificultad, de modo que cada expedición trae decenas de organismos desconocidos. En Mar del Plata, el equipo examinó solo una parte de las muestras y todos los copépodos estudiados eran especies nuevas. Los robots submarinos con cámaras y brazos traen ejemplares enteros de zonas donde no llegan las redes, y eso multiplica los hallazgos.

Qué pasa después de describir una especie nueva

Se registra, se cataloga y se evalúa. El nombre pasa a las bases de datos científicas y puede incluirse en planes de conservación, como ocurrió con las ranas diamante de Madagascar, cuyas especies nuevas sirvieron para proponer ampliaciones de áreas protegidas en 2026. La UICN puede valorar después su categoría, aunque suele tardar, y a veces la especie permanece como Datos Insuficientes durante años. En el caso del likweli, los autores recomiendan clasificarlo como En Peligro. Entre una cosa y otra pueden pasar años. Cada especie descrita pasa además a contar en los inventarios de biodiversidad de su región.

Hay animales que se descubren en los museos

Sí, y cada vez más. Las colecciones guardan ejemplares recogidos hace décadas que nunca se estudiaron en detalle. Con la museómica, los científicos secuencian su ADN y lo comparan con material nuevo. Así se resolvieron las ranas diamante de Madagascar, donde se usaron los ejemplares tipo originales, y así se supo que el tilcayo era distinto de los demás tigrillos, porque ocho de los 38 gatos analizados eran ejemplares de museo. Un frasco olvidado puede contener una especie sin nombre. Los museos conservan millones de ejemplares, y revisarlos con técnicas modernas es una vía barata de descubrir animales.

Cómo saber si un hallazgo es fiable

Conviene comprobar que esté publicado en una revista científica revisada por pares, que identifique un ejemplar de referencia y que no se base solo en una fotografía. En esta lista, los hallazgos se apoyan en artículos como los de Current Biology, Communications Biology, Zootaxa, ZooKeys y Vertebrate Zoology. Un caso aparte es el de las 57 especies de Mar del Plata, que son identificaciones de un taller y esperan aún su descripción formal. Si una noticia habla de «especie nueva» sin citar revista ni autores, es mejor tomarla con cautela.

Fuentes

  • BBC Newsround. (2026, 22 de septiembre). Wildlife good news: Five animals discovered in 2026. BBC.
  • Breedy, O., McFadden, C. S., Murillo-Cruz, C., Yánez-Suárez, A.-B., Robert, K., y Quattrini, A. M. (2026). A coral among stars: A new octocoral family (Anthozoa, Octocorallia, Malacalcyonacea) from seamounts in the tropical eastern Pacific. ZooKeys, 1283, 253-272.
  • California Academy of Sciences. (2026). California Academy of Sciences describes 72 new species in 2025. California Academy of Sciences.
  • Noll, D., Younger, J., Pertierra, L. R., Greve, M., Pizarro, E. J., León, F., Brandt, D. Y. C., Tyler, J., Clucas, G., Levy, H., Simison, W. B., McInnes, J., Pistorius, P., Le Bohec, C., Bonadonna, F., Trathan, P. N., Barbosa, A., Raya Rey, A., Dantas, G. P. M., . . . Vianna, J. A. (2026). Integrative evidence reveals adaptive divergence and speciation in gentoo penguins. Communications Biology, 9(1).
  • Popular Science. (2026, 5 de octubre). 57 new species discovered in deep-sea canyon near Argentina. Popular Science.
  • Reuters. (2026, 17 de septiembre). New cat species identified in Bolivia, first in over a century. Reuters.
  • Scherz, M. D., Glaw, F., Petzold, A., Andreone, F., Köhler, J., Raselimanana, A. P., Hutter, C., Belluardo, F., Rakotoarison, A., Hofreiter, M., Vences, M., y Crottini, A. (2026). A wealth of riches: A comprehensive revision of diamond frogs, genus Rhombophryne Boettger, 1880 (Microhylidae: Cophylinae), with the description of seven new species. Vertebrate Zoology, 76, 485.
  • Voight, J. R., Smith, S. M., Buglass, S., y Ziegler, A. (2026). A new species of Microeledone from Galápagos Islands and an amended diagnosis of the Megaleledonidae (Octopoda: Incirrata). Zootaxa, 5814(4), 533.