Las Enfermedades Hepáticas Más Comunes en Los Perros

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo de los carnívoros. Como órgano que realiza numerosas funciones, el hígado tiene una gran capacidad de almacenamiento y una reserva funcional. Además, puede regenerarse. Cuando el hígado de su perro no funciona correctamente, causa problemas de digestión y coagulación de la sangre y puede provocar enfermedades. Sin embargo, la enfermedad hepática suele ser tratable y controlable.

El siguiente artículo de Wiki Animales analiza enfermedad hepática en perrosincluyendo sus causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Causas de problemas hepáticos en perros

Para entender las causas de las enfermedades hepáticas, primero debemos aclarar que las enfermedades hepáticas se pueden dividir en cuatro grandes grupos:

  • Alteraciones en el parénquima hepático: tanto inflamatorias (hepatitis con o sin cirrosis) como no inflamatorias (amiloidosis hepática, lipidosis hepática y enfermedad hepática por esteroides).
  • Enfermedades tumorales: Linfoma, carcinoma hepatocelular, colangiocarcinoma o metástasis hepáticas.
  • Alteraciones en el sistema biliar: colangitis, colecistitis o mucocele.
  • Trastornos de la circulación hepática.: derivaciones portosistémicas y congestión hepática.

Después de identificar los diferentes grupos de enfermedades hepáticas, profundizaremos en las causas de cada grupo.

Alteraciones congénitas

Son defectos que están presentes desde el nacimiento. Una de las enfermedades hepáticas causadas por alteraciones congénitas son las derivaciones portosistémicas congénitas (PSS). Los perros que nacen con esta alteración tienen una conexión anormal entre la circulación portal y sistémica.

Hipertensión portal

La hipertensión portal es un aumento de la presión en el sistema venoso portal, que es responsable de transportar la sangre desde los intestinos al hígado. La causa más común de hipertensión portal es la cirrosis (cicatrización) del hígado.

Enfermedades endocrinas

Algunas enfermedades endocrinas pueden provocar secundariamente alteraciones hepáticas. Éstos son algunos de los ejemplos más comunes:

  • Síndrome de Cushing: Se asocia con la aparición de enfermedad hepática por esteroides y ocurre cuando el cuerpo de su perro produce demasiado cortisol con el tiempo. Al cortisol a veces se le llama la «hormona del estrés» porque ayuda al cuerpo de su perro a lidiar con el estrés.
  • Diabetes mellitus: comúnmente conocida como diabetes, es un grupo de trastornos metabólicos caracterizados por niveles persistentemente altos de glucosa en sangre. Se asocia con el desarrollo de lipidosis hepática, que consiste en una acumulación patológica de triglicéridos en los hepatocitos.

Enfermedades contagiosas

En los perros existen varios microorganismos patógenos que pueden afectar el hígado y provocar hepatitis. Las principales enfermedades infecciosas y parasitarias asociadas a la hepatitis crónica en perros son:

  • Hepatitis viral canina
  • Ehrlichiosis
  • leishmaniasis
  • leptospirosis
  • Neosporosis
  • histoplasmosis
  • toxoplasmosis

Drogas y toxinas

Existen ciertos fármacos y compuestos tóxicos que pueden provocar trastornos hepáticos. Aquí hay unos ejemplos:

  • Glucocorticoides: Medicamentos antiinflamatorios que actúan con el sistema inmunológico de su perro para tratar una variedad de problemas de salud. Causan enfermedad hepática por esteroides, pero regresa cuando se suspende el tratamiento.
  • Fármacos hepatotóxicos: como el fenobarbital o la lomustina, pueden provocar hepatitis crónica seguida de cirrosis e insuficiencia hepática.
  • Cobre: La acumulación de cobre en el hígado provoca hepatitis crónica. Hay algunas razas que tienen predisposición a la acumulación de cobre, como el Bedlington Terrier, el Labrador, el Dálmata, el West Highland Terrier o el Skye Terrier.
  • Aflatoxinas: El consumo de alimentos mohosos que contienen este tipo de toxinas puede provocar el desarrollo de hepatitis crónica.

Quizás te interese:  Mi Gato Tiembla: Causas Y Tratamiento

Tumores

Estos se encuentran entre los problemas hepáticos más comunes en perros mayores. A diferencia de los gatos, la mayoría de los tumores hepáticos en los perros suelen ser malignos. En particular, el carcinoma hepatocelular es el tumor hepático más común en perros, seguido del carcinoma de vías biliares.

Para saber más sobre la cirrosis, una de las enfermedades hepáticas más comunes, no te pierdas este artículo sobre cirrosis hepática en perros

Las enfermedades hepáticas más comunes en perros - Causas de los problemas hepáticos en perros

Síntomas de problemas hepáticos en perros

La presentación clínica de los problemas hepáticos en perros, como en otras especies animales, viene determinada por dos características básicas del hígado:

  • Su capacidad regenerativa: La regeneración del hígado es el proceso mediante el cual el hígado puede reemplazar el tejido hepático perdido mediante el crecimiento del tejido restante. El hígado es el único órgano visceral que tiene la capacidad de regenerarse.
  • Su gran reserva funcional: El hígado no necesita utilizar toda su capacidad para realizar sus funciones. Sólo se necesita el 30% del hígado para mantener niveles normales de albúmina, por lo que el hígado tiene una capacidad del 70%.

Por estos motivos, es común observar pacientes con lesiones hepáticas que permanecen completamente asintomáticos, ya que estas lesiones aún no han provocado ningún cambio funcional en el hígado. Cuando se observan síntomas que sugieren un problema hepático, generalmente más del 70% del parénquima hepático se ve afectado.

Después de conocer estos detalles sobre el hígado, explicaremos las tres situaciones que podemos encontrar en perros con problemas hepáticos.

Pacientes asintomáticos

Son aquellos que se encuentran en las primeras etapas de una enfermedad crónica. Al ser asintomáticos, sólo podemos determinar la presencia de un problema hepático realizando un análisis de sangre con perfil hepático, que suele realizarse cuando los perros están bajo anestesia general por algún otro motivo médico.

Pacientes con signos inespecíficos.

En estos pacientes se observan inicialmente signos clínicos inespecíficos, es decir, que no indican a priori enfermedad hepática. Los síntomas que podemos ver en estos perros son:

  • Signos digestivos: vómitos biliosos y diarrea.
  • Signos urinarios: poliuria, polidipsia, hematuria y disuria.
  • Anorexia y pérdida de peso.
  • Baja condición corporal.
  • Apatía y depresión.

Pacientes con signos sugestivos de enfermedad hepática.

Se trata de pacientes con enfermedad hepática avanzada en los que se ha superado la capacidad de reserva funcional del hígado. Aunque el animal padece una enfermedad crónica, los síntomas suelen aparecer de forma aguda en el momento en que el hígado ya no puede realizar sus funciones porque se ha superado su reserva funcional.

Los signos clínicos que podemos observar en perros en estas condiciones son:

  • Ictericia: Coloración amarillenta de las membranas mucosas. Se debe a un exceso de bilirrubina (un pigmento amarillo) depositada en los tejidos. En los perros, suele notarse por primera vez en la esclerótica.

  • Ascitis: Dilatación abdominal debido a la acumulación de líquido en el abdomen.
  • Encefalopatía hepática: Cuando el hígado pierde su capacidad de limpieza, el amoníaco ingresa al torrente sanguíneo y eventualmente al sistema nervioso central, lo que resulta en una condición neurológica. Los signos que pueden ocurrir en estos perros incluyen un estado alterado de conciencia (letargo, estupor y eventualmente coma), debilidad o ataxia, presión de la cabeza contra la pared o el piso, dar vueltas y convulsiones. Para saber más sobre esta enfermedad hepática, sigue leyendo nuestro artículo sobre encefalopatía hepática en perros.
  • Tendencia a sangrar: ya que el hígado es responsable de la síntesis de factores de coagulación.
  • Signos urinarios: como disuria (dolor al orinar) y hematuria (orina con sangre). Suelen ocurrir en perros con derivaciones portosistémicas, como resultado de la formación de cálculos de urato de amonio en la orina.

Quizás te interese:  Milbemax Para Gatos: Usos, Dosis Y Efectos Secundarios

Diagnóstico de problemas hepáticos en perros

Un protocolo de diagnóstico para perros con problemas hepáticos incluye los siguientes elementos:

  • Historia y examen general.: en perros asintomáticos o con signos inespecíficos, es difícil sospechar un problema hepático. En perros con signos sugestivos de enfermedad hepática, es más fácil realizar el diagnóstico. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los signos son muy similares en la mayoría de los problemas hepáticos, por lo que el cuadro clínico no suele aportar información sobre la enfermedad hepática concreta. Además, no es posible determinar a partir de los síntomas si el caso es agudo o crónico, porque, como ya hemos explicado, los signos en pacientes con enfermedades crónicas suelen aparecer de forma aguda, cuando se supera la capacidad funcional del hígado.
  • Análisis de sangre con perfil hepático.: si los signos clínicos del animal sugieren enfermedad biliar, se debe realizar un análisis de sangre para determinar valores como proteínas totales, albúmina, enzimas hepáticas, amoníaco, glucosa y ácidos biliares.
  • examen de orina: Se debe medir la densidad de la orina y la bilirrubina, especialmente si la orina es muy espesa y pigmentada. También es útil examinar el sedimento de orina en busca de cristales de urato de amonio.
  • Otras pruebas de laboratorio: además, se podrán realizar pruebas de laboratorio más específicas, como la medición de ácidos biliares en ayunas o la prueba de sobrecarga de amoníaco.
  • Ultrasonido abdominal: Esta prueba de imagen puede evaluar el parénquima hepático, el sistema biliar y el sistema vascular. Puede utilizarse para diagnosticar algunas enfermedades hepáticas, como derivaciones portosistémicas u obstrucción biliar extrahepática. Sin embargo, una ecografía negativa no descarta la presencia de enfermedad hepática porque los cambios en el parénquima hepático no producen una imagen ecográfica diagnóstica.
  • Radiografía del abdomen: La radiografía debe proporcionar información sobre el tamaño del hígado, ya que la ecografía suele dar una idea algo subjetiva. En patologías agudas el tamaño del hígado es normal o aumentado, mientras que en los casos crónicos está disminuido.
  • Resonancia magnetica: Este estudio de imagen avanzado es particularmente útil para el diagnóstico de patologías vasculares del hígado, patologías del sistema biliar y tumores.
  • Procedimiento de aspiración con aguja fina: utilizado para realizar citología. Esta prueba puede detectar anomalías en los hepatocitos (células del hígado), como lipidosis, hígado esteroide, amiloidosis o tumores. Sin embargo, en perros, esta prueba es diagnóstica sólo en el 30% de los casos.
  • Biopsia: El análisis hematológico se realiza en perros para quienes la FAP no es diagnóstica. La muestra se obtiene por vía percutánea con agujas de biopsia o quirúrgicamente (mediante laparotomía o laparoscopia).

Las enfermedades hepáticas más comunes en perros: diagnóstico de problemas hepáticos en perros

Tratamiento para problemas hepáticos en perros

El tratamiento de los problemas hepáticos en perros puede incluir uno o más de los siguientes:

  • Tratamiento médico: dependiendo de la patología específica, puede ser necesario corregir los desequilibrios hidroelectrolíticos con fluidoterapia. También es aconsejable complementar en caso de carencias vitamínicas (con vitamina K, tiamina, cobalamina), así como para tratar trastornos digestivos y/o signos neurológicos. Algunos casos requieren administrar medicamentos hepatoprotectores como el ácido ursodesoxicólico.
  • Manejo dietético: en general se debe administrar una dieta bien digerida, rica en hidratos de carbono de fácil asimilación y baja en grasas. Los niveles de proteínas, sodio y cobre en la dieta deben ajustarse según la patología específica del perro.
  • Tratamiento quirúrgico: será necesario en algunas patologías como las derivaciones portosistémicas o los tumores hepáticos.

Quizás te interese:  Antihistamínicos Para Gatos: Dosis, Tipos Y Efectos Secundarios

Para un tratamiento exitoso, también es importante saber si se trata de una enfermedad hepática primaria (es decir, que se origina en el propio hígado) o si es consecuencia de otra enfermedad. En este último caso, también debemos tratar la patología primaria para tratar la enfermedad hepática.

Prevención de problemas hepáticos en perros

Para poder prevenir posibles problemas hepáticos en perros se deben considerar los siguientes factores:

  • Vacunación y desparasitación: como ya hemos explicado, existen numerosos microorganismos y parásitos que pueden provocar enfermedades hepáticas. Por este motivo, es importante mantener actualizado el programa de vacunación y desparasitación del perro para prevenir estas enfermedades.
  • Control de otras patologías: Se deben mantener bajo control las patologías que puedan ser secundarias a cambios hepáticos.
  • Control de tratamientos farmacológicos: En pacientes tratados con fármacos hepatotóxicos se deben realizar controles periódicos y mantener la dosis dentro de límites terapéuticos.
  • Prevención del envenenamiento: por micotoxinas, plantas hepatotóxicas, etc.

Descubre más sobre las insuficiencias hepáticas y cómo prevenirlas en este artículo sobre insuficiencia hepática en perros.

Este artículo es puramente informativo. Wiki Animales no tiene autoridad para prescribir ningún tratamiento veterinario ni elaborar un diagnóstico. Te invitamos a llevar a tu mascota al veterinario si padece alguna afección o dolor.

Si quieres leer artículos similares a Las enfermedades hepáticas más comunes en los perros te recomendamos visitar nuestra categoría Otros problemas de salud.

Bibliografía

  • Nelson, R., Couto, C. (2010). Medicina interna de pequeños animales . Barcelona Elsevier.