Una tortuga mora (Testudo graeca) arranca con el pico una hoja de diente de león en un patio soleado de mayo, la sujeta con las patas delanteras y tira hasta que cede el tallo. A pocos metros, dentro de un acuario, un galápago de Florida joven se lanza sobre un gusano de tierra y lo traga bajo el agua, porque fuera de ella no come. Los dos son «tortugas». Con los dos hay que acertar en el menú, y sin embargo lo que alimenta a uno puede enfermar al otro. Ahí empieza la lista de alimentos para tortugas: no hay una sola.

Lo que las tortugas pueden comer depende de su grupo. Las tortugas terrestres mediterráneas (Testudo) son herbívoras: viven de plantas silvestres fibrosas y ricas en calcio, con muy poca fruta y nada de proteína animal. Las tortugas acuáticas, como el galápago de Florida (Trachemys scripta), son omnívoras: combinan pienso, invertebrados y vegetales, con más proteína animal de jóvenes y más plantas de adultas. Para todas, los alimentos procesados (embutidos, pan, comida de perro) son una mala idea. En todas, la comida debe acompañarse de calcio y de luz ultravioleta B (UVB). Quien llega a casa con una tortuga pequeña de tienda suele tener, de entrada, más dudas que certezas. Una dieta equivocada es, según los veterinarios de VCA Animal Hospitals, la causa más común de los problemas de salud en tortugas acuáticas en cautividad.

Ahí no hay atajos.

Ficha rápida de la alimentación de las tortugas

Campo Dato
Nombre común Tortugas de compañía, terrestres y acuáticas
Clase y orden Reptilia, Testudines
Tortugas terrestres mediterráneas Herbívoras; plantas silvestres fibrosas y ricas en calcio
Tortugas acuáticas Omnívoras; de jóvenes comen sobre todo proteína animal y de adultas más vegetales
Dieta de un galápago de Florida adulto 25 a 50 % de pienso y proteína animal; 50 a 75 % de vegetales
Relación calcio:fósforo Como mínimo 1,5 a 2 partes de calcio por cada una de fósforo
Frecuencia (acuáticas) Jóvenes a diario; adultas cada 2 o 3 días
Nunca Alimentos procesados: embutidos, pan y similares
Luz imprescindible Radiación UVB para aprovechar el calcio
Estado según la UICN Depende de la especie; no existe una categoría única

¿Qué comen las tortugas: carne, plantas o las dos cosas?

Depende de si viven en la tierra o en el agua. Las terrestres mediterráneas, como la tortuga mora o la de Hermann, comen vegetación y nada más, mientras que las acuáticas son omnívoras y de jóvenes casi carnívoras. Confundir una dieta con la otra es el error más repetido en los hogares.

En libertad, según M. Barrows, en un artículo del British Chelonia Group, las tortugas terrestres del género Testudo se alimentan de una vegetación muy variada, rica en fibra y calcio y pobre en grasa, proteína y fósforo. En cautividad lo recomendable es acercarse a esa dieta con malas hierbas, flores y gramíneas, aunque la mayoría de los cuidadores acaba recurriendo a verduras de supermercado durante parte del año. Estas últimas suelen aportar más proteína y menos fibra, con una relación calcio:fósforo poco adecuada, y por eso el mismo texto aconseja añadir suplementos.

Las acuáticas funcionan al revés. El Manual Merck de Veterinaria recuerda que muchas tortugas de agua dulce comen sobre todo materia animal, aunque también algo de vegetal, y que algunas especies pasan de carnívoras a omnívoras o herbívoras al crecer. El galápago de Florida de pocos meses persigue pequeños invertebrados; el adulto de cuatro o cinco años pasa buena parte del día pastando plantas flotantes. La dieta cambia con la edad y hay que cambiarla con ella.

Un detalle práctico: las tortugas acuáticas comen y tragan con la cabeza bajo el agua y no aceptan alimento fuera de ella. Los veterinarios de VCA sugieren, para mantener limpio el acuario, ofrecer la comida en un recipiente aparte con agua templada. Las terrestres, en cambio, comen en el suelo, sobre una superficie lisa o una piedra plana.

Una tercera categoría, la de las tortugas semiacuáticas y tropicales, mezcla ambos patrones, y ya no vale ninguna regla general. Conviene averiguar la especie exacta antes de comprar comida.

Diversos productos de origen animal incluyendo carne, huevos y lácteos que están prohibidos para la mayoría de tortugas

Qué pueden comer y qué no las tortugas, de un vistazo

Esta tabla resume la lista de alimentos para tortugas terrestres mediterráneas y para acuáticas adultas. «Habitual» significa parte normal de la dieta; «ocasional», pequeñas cantidades de vez en cuando; «evitar», que no se recomienda.

Alimento Tortuga terrestre mediterránea Tortuga acuática adulta
Plantas silvestres (diente de león, llantén, malva, trébol) Habitual, es la base Habitual (diente de león y trébol aparecen en las listas veterinarias)
Hojas verdes oscuras de huerta (escarola, endivia, col rizada, hojas de nabo o mostaza) Complemento Habitual
Lechuga iceberg Evitar Evitar
Espinacas y acelgas Limitar por los oxalatos Con moderación
Plantas acuáticas (lenteja de agua, jacinto de agua, Elodea) No aplicable Habitual
Pienso comercial para tortugas acuáticas No es adecuado Parte de la dieta
Lombrices, caracoles, grillos y otros invertebrados Evitar Habitual, en porciones moderadas
Peces pequeños enteros Evitar Ocasional
Carne cruda o pescado del supermercado Evitar No recomendado
Fruta Anecdótica, en cantidades mínimas Golosina rara
Zanahoria, calabacín, batata Limitar (azúcar y poco calcio) Habitual, rallados o troceados
Pan, embutidos, comida procesada Nunca Nunca
Comida de perro o de gato Nunca No es adecuada
Aguacate, ruibarbo y plantas ornamentales tóxicas Nunca Nunca

Hay matices por especie. La tortuga de patas rojas (Chelonoidis carbonarius), de las selvas de Sudamérica, es omnívora parcial y tolera más fruta que una mediterránea. Si no se sabe cuál es la especie, la identificación debe ser lo primero.

¿Qué verduras y plantas pueden comer las tortugas terrestres?

La base debe ser vegetación fibrosa: plantas silvestres como el diente de león, el llantén, la malva, el trébol (con moderación), la cerraja, el jaramago, las hojas de morera y de hibisco.

Las verduras de huerta son un plan B, no el menú. Escarola, endivia, berros, canónigos, rúcula, col rizada y hojas de rábano o de zanahoria sirven cuando no hay hierba silvestre, siempre variando. El British Chelonia Group advierte de que las verduras de supermercado son más pobres en fibra y más ricas en proteína que la vegetación natural, y de que en muchos casos presentan una relación calcio:fósforo inadecuada.

Los oxalatos son compuestos de algunas hojas verdes que se unen al calcio en el intestino e impiden su absorción. Las espinacas, las acelgas y la remolacha tienen mucho; la col rizada, mucho menos. Por eso no se descartan, pero tampoco deben ser el plato fijo: aparecen como complemento, no a diario. Una hoja de espinaca de vez en cuando no hace daño.

No todas las terrestres comen igual. Las de zonas áridas o de pradera, como la mora, la rusa o la sulcata, son herbívoras estrictas con un sistema digestivo preparado para la fibra, y las especies de pastizal, como la sulcata, aprovechan más las gramíneas que las mediterráneas. Las de selva, como la de patas rojas, aceptan algo de fruta y un poco de proteína animal.

La higiene importa más de lo que parece. Las hierbas recogidas en el campo deben proceder de lugares sin insecticidas ni herbicidas, ni orines de perro, ni tráfico cercano. Se lavan bien y se ofrecen frescas.

La lechuga iceberg, tan presente en las neveras, aporta casi solo agua. Las guías de alimentación de tortugas, también las de acuáticas, como la de VCA, la descartan.

Variedad de hongos y champiñones frescos mostrando diferentes tipos prohibidos para tortugas

¿Pueden comer fruta las tortugas?

Muy poca, y casi nunca las mediterráneas. La fruta es rica en azúcares simples, que en el intestino posterior de una tortuga herbívora fermentan con facilidad y pueden alterar la flora intestinal. Se suele aconsejar no superar el 5 % del total en tortuga mora y de Hermann, como una golosina excepcional, y nunca como alimento regular.

En la práctica, el asunto es de dosis y de especie. Un trocito de sandía, de higo fresco o de fresa en un día caluroso hace poco daño a una tortuga mora adulta; un plátano entero o un puñado de uvas, sí. Las frutas tropicales (mango, papaya, piña) son más azucaradas y resultan menos recomendables para las especies de zonas secas.

Las acuáticas lo llevan mejor, pero con límites. Los veterinarios de la Asociación de Veterinarios de Reptiles y Anfibios (ARAV) dicen que la fruta debe ofrecerse solo como un capricho poco frecuente para el galápago de Florida. Es un recurso de enriquecimiento, no un grupo alimentario.

Hay un caso particular: el estreñimiento. Algunas guías mencionan que un poco de fruta puede ayudar, siempre con asesoramiento de un veterinario especializado en reptiles, nunca como remedio casero.

La zanahoria y la batata se parecen a la fruta en el azúcar. En acuáticas, sí se aceptan ralladas; en mediterráneas se limitan.

¿Qué comen las tortugas acuáticas según su edad?

Cambian de menú con los años. La Asociación de Veterinarios de Reptiles y Anfibios indica que las crías y juveniles del galápago de Florida necesitan una proporción alta de proteína, hasta el 40 % de la dieta, mientras que en adultos el pienso y la proteína animal pueden suponer del 25 al 50 % y las plantas el 50 al 75 % restante. VCA recomienda que la parte carnívora no supere dos tercios de la dieta de los juveniles ni aproximadamente la mitad de la de los adultos.

La parte animal es variada:

  • El pienso comercial de calidad para tortugas acuáticas o peces, que VCA considera parte de la porción carnívora; los productos del mercado contienen entre 30 y 50 % de proteína, según el Manual Merck de Veterinaria.
  • Los invertebrados: lombrices, caracoles, babosas, escarabajos, saltamontes, grillos, gusanos de la harina y de la cera.
  • Los peces pequeños enteros, como guppies o carpines, que aportan calcio si se comen con espinas, aunque VCA pide que sean poco frecuentes porque pueden transmitir parásitos y bacterias.
  • Las presas completas mejor que el músculo suelto: la carne cruda de supermercado carece de una buena relación calcio:fósforo.

La parte vegetal es la que más cuesta. Los jóvenes rechazan a menudo las verduras, pero VCA insiste en ofrecerlas siempre. Entre las verduras recomendadas figuran la lechuga romana, las hojas de col y de mostaza, el diente de león, la endivia, el perejil, las judías verdes, la col rizada, las acelgas y el trébol, preferiblemente flotando para que la tortuga las mordisquee durante el día. El pimiento rojo rallado aporta vitamina A, y a muchas acuáticas les atrae el color rojo.

Las plantas acuáticas vivas, como el jacinto de agua, los nenúfares, la Elodea y la lenteja de agua, sirven a la vez de alimento y de entretenimiento. Antes de añadir cualquier planta al acuario hay que comprobar que no sea tóxica.

La variedad evita el aburrimiento: muchas tortugas dejan de comer si reciben siempre lo mismo.

Diversos productos de origen animal incluyendo carne, huevos y lácteos que están prohibidos para la mayoría de tortugas

¿Qué debe comer una cría de tortuga?

Las crías comen distinto que los adultos, y el error más habitual es tratarlas igual. Un galápago de Florida recién nacido es sobre todo carnívoro, según VCA Animal Hospitals, y la Asociación de Veterinarios de Reptiles y Anfibios indica que los juveniles pueden recibir hasta un 40 % de proteína. Esa proteína llega mejor en presas pequeñas y completas, como lombrices o invertebrados troceados, que en carne suelta.

Crecer deprisa no es crecer bien. El Manual Merck de Veterinaria advierte de que hay que evitar que las tortugas jóvenes crezcan demasiado rápido, porque se produce el piramidismo, y de que una configuración anormal del caparazón en etapas tempranas puede volverse permanente. Si no hay un alimento artificial disponible, la recomendación es acercarse a la dieta natural de la especie.

Un galápago del tamaño de una moneda sigue con la vista un trozo de lombriz que cae al agua. Lo atrapa, lo sacude y lo traga con la cabeza sumergida. A su lado, unas hojas de diente de león flotan sin que nadie las toque, porque las crías suelen rechazar la verdura. Hay que seguir ofreciéndola.

Para las crías de tortugas terrestres, el principio es el opuesto: no necesitan carne. Lo que sí necesitan es calcio, y por eso las alteraciones óseas aparecen en animales de crecimiento rápido. El Manual Merck señala que las afectadas por el hiperparatiroidismo nutricional son, por lo general, reptiles herbívoros e insectívoros de crecimiento rápido, y que la causa es una dieta con poca relación calcio:fósforo o un mal manejo del entorno, con falta de UVB o temperatura inadecuada.

Los datos publicados sobre las necesidades exactas de las crías de cada especie son más escasos que los de los adultos, y las pautas concretas de cantidad y suplementos corresponden a un veterinario de reptiles.

¿Qué alimentos son peligrosos para las tortugas?

Los procesados, la comida de otros animales y varias plantas. VCA es tajante: los alimentos procesados, como las salchichas, los fiambres y el pan, no deben darse nunca a ninguna especie de tortuga. La lista de lo que debe evitarse incluye:

  • Los embutidos, el pan, la pasta, los lácteos y las sobras de la mesa.
  • El pienso de perro o de gato, demasiado rico en proteína animal y fósforo para una herbívora.
  • La carne cruda o el pescado del supermercado, desequilibrados en calcio y fósforo.
  • El aguacate, el ruibarbo y las plantas ornamentales tóxicas, como la adelfa, la azalea o las plantas de bulbo; en jardines con tortugas conviene retirar las que no se conocen.
  • La lechuga iceberg, que no es tóxica pero apenas alimenta.
  • Los pescados grasos, como la caballa, que VCA pide limitar junto con otros pescados azules porque su grasa desequilibra el aporte de vitamina E.

La proteína animal en tortugas terrestres merece una advertencia particular. El Manual Merck de Veterinaria explica que la gota visceral, una acumulación de cristales de urato en órganos, está causada generalmente por un exceso de proteína en la dieta, y que puede resultar tan debilitante que algunos reptiles dejan de moverse, comer o beber. En la práctica, eso desaconseja los insectos, la carne y la comida para mascotas en una especie herbívora.

Las guías de cuidados de tortugas mediterráneas, en español, suelen añadir otros alimentos que no conviene ofrecer, como las cebollas, los ajos, las setas, el maíz, el arroz y los huevos. No todas las fuentes coinciden en el grado de peligro, así que, ante la duda, la elección prudente es no darlos.

Qué Alimentos Son Peligrosos Para Las Tortugas

¿Necesitan calcio, vitaminas y luz UVB las tortugas?

Sí, y la luz importa tanto como la comida. Una dieta rica en calcio no sirve sin radiación UVB, porque la tortuga fabrica la vitamina D3 con ella y la necesita para absorber el mineral. Según M. Barrows, las herbívoras como las Testudo no obtienen vitamina D3 de la comida, sino que la sintetizan tras exponerse a la radiación ultravioleta del sol, y se recomienda proporcionar iluminación UVB cuando no hay sol suficiente.

El Manual Merck de Veterinaria señala que el hiperparatiroidismo secundario nutricional es la enfermedad ósea más común en la práctica con reptiles, y que se debe a una dieta con poca relación calcio:fósforo y deficiencia de vitamina D3, o a un mal manejo: falta de UVB, temperatura inadecuada. Barrows aconseja una relación calcio:fósforo de al menos 1,5 a 2 a 1. No importa solo cuánto calcio hay, sino su proporción con el fósforo.

Las fuentes habituales de calcio son:

  • El hueso de sepia (jibión), que se deja a disposición de la tortuga para que lo roa, tanto en terrestres como en acuáticas.
  • Los bloques de calcio para el agua, en acuarios.
  • El polvo de carbonato cálcico espolvoreado sobre la comida, según indique el veterinario.
  • Las cáscaras de huevo trituradas, menos eficaces según el British Chelonia Group.

VCA recoge que algunos veterinarios añaden un multivitamínico semanal y un bloque de calcio o hueso de sepia dos veces por semana a las acuáticas. Las dosis concretas dependen de la especie, la edad y el producto, y corresponden a un veterinario especializado en reptiles.

La vitamina A merece mención aparte. El Manual Merck indica que su carencia es común en tortugas acuáticas alimentadas con una dieta pobre en vitamina A preformada, y que el betacaroteno de las verduras no es aprovechable por muchos reptiles. Los ojos hinchados son una señal de alerta.

¿Con qué frecuencia y cuánto hay que dar de comer a una tortuga?

Las crías comen cada día y los adultos, menos. Según VCA y ARAV, las acuáticas jóvenes sanas comen con avidez a diario y las adultas reciben una buena ración cada dos o tres días. A los jóvenes se les ofrece solo lo que consumen en una sesión, de unos 15 minutos aproximadamente, para no ensuciar el agua.

Alimentar de más es un error frecuente. El Manual Merck de Veterinaria advierte de que los jóvenes no deben crecer demasiado deprisa, porque la sobrealimentación provoca el piramidismo: las escamas del caparazón (escudos) no se desprenden con la rapidez suficiente y se acumulan en forma de pirámide. Si la deformación aparece pronto, puede volverse permanente. También cita la obesidad, que con poco ejercicio, exceso de calorías y falta de hibernación puede derivar en lipidosis hepática.

En las terrestres, la regla es parecida: una ración abundante de forraje fibroso, sin cantidad de proteína ni almidón. Las hierbas se ofrecen frescas, troceadas o enteras, y se retira lo que sobra.

Si una tortuga rechaza el alimento durante varios días y está activa, no siempre hay un problema; si además se muestra apática o tiene los ojos hinchados, conviene consultar a un veterinario de reptiles.

Es mejor medir la comida que dejarla a voluntad.

Con Qué Frecuencia Y Cuánto Hay Que Dar De Comer a Una Tortuga

¿Qué enfermedades causa una mala alimentación en las tortugas?

Varias, y casi todas se previenen con la dieta. El Manual Merck de Veterinaria describe las siguientes en reptiles: la enfermedad ósea metabólica (por poco calcio, vitamina D3 o UVB), la hipovitaminosis A (frecuente en acuáticas), la gota visceral (por exceso de proteína), la deficiencia de tiamina (por dietas basadas en pescado congelado) y la obesidad.

La falta de tiamina o vitamina B1 afecta a las tortugas que comen pescado congelado y descongelado con tiaminasas: aparecen signos neurológicos como ataxia, temblores y, en casos graves, la muerte. La corrección pasa por mejorar la dieta, no por dar un solo tipo de pescado. VCA añade que una dieta basada en pescado puede provocar este déficit y que solo debe ser una parte pequeña del menú.

El hiperparatiroidismo nutricional, que afecta sobre todo a animales de crecimiento rápido, se manifiesta con inapetencia, letargo, dificultad para caminar, deformidad de la mandíbula y de los huesos largos y fracturas. Los casos avanzados necesitan tratamiento veterinario, y la corrección de la dieta y del manejo es la base de la recuperación; el pronóstico es mejor si el animal aún come.

Un caparazón liso y duro es el mejor termómetro de una buena alimentación.

Los datos de frecuencia de estas enfermedades en tortugas de compañía son limitados, y las fuentes consultadas hablan de casos clínicos y no de estadísticas poblacionales.

¿Cómo puede ser una semana de comidas para una tortuga?

Con variedad y sin atajos. A modo de ejemplo orientativo, no de pauta veterinaria, una tortuga mora adulta puede recibir cada día una mezcla fresca de tres o cuatro plantas distintas, como diente de león, llantén, malva y hoja de morera, con escarola o endivia una o dos veces por semana, hueso de sepia siempre disponible y luz UVB de calidad. La fruta, si aparece, es un bocado.

Un galápago de Florida adulto, que según VCA y ARAV come cada dos o tres días, puede alternar tres tipos de comida. Un día, pienso comercial y verduras flotantes de hoja oscura; otro, lombrices o caracoles con plantas acuáticas vivas; y, de vez en cuando, un pez pequeño entero o verdura rallada con un poco de pimiento rojo. El hueso de sepia o el bloque de calcio quedan a su alcance.

Las sobras se retiran del acuario cada día. VCA lo recomienda para mantener la higiene, y también por las bacterias: las tortugas y otros reptiles pueden ser portadores de Salmonella, de modo que conviene lavarse bien las manos tras alimentar, limpiar o manipular al animal.

Una escena: un patio con sol por la mañana, un cuenco plano con hierbas recién cortadas y una tortuga que avanza hacia ellas con paso lento pero decidido. Mordisquea las flores de diente de león primero. Después, las hojas.

No hay dos tortugas iguales. Si una pierde peso, deja de comer o presenta los ojos hinchados, cambiar la receta en casa no es la solución: lo adecuado es acudir a un veterinario especializado en reptiles.

Mitos y realidad sobre la comida de las tortugas

Mito: las tortugas comen lechuga y cualquier verdura. Realidad: la lechuga iceberg aporta casi solo agua, y las verduras de supermercado tienen menos fibra y una relación calcio:fósforo peor que las plantas silvestres.

Mito: la fruta es lo más sano para una tortuga. Realidad: en las terrestres mediterráneas puede alterar la flora intestinal y debe limitarse a algo excepcional; en las acuáticas es un capricho poco frecuente.

Mito: las tortugas terrestres necesitan carne. Realidad: las mediterráneas son herbívoras estrictas, y el exceso de proteína animal se asocia con gota y problemas del caparazón.

Mito: las tortugas de agua pueden comer fuera del agua. Realidad: comen y tragan con la cabeza sumergida.

Mito: si come mucho calcio no necesita sol. Realidad: sin UVB, la tortuga no sintetiza vitamina D3 y no aprovecha el calcio.

Mito: una tortuga que no come está caprichosa. Realidad: la falta de apetito es uno de los signos de las enfermedades nutricionales que describe el Manual Merck, de modo que, si se prolonga o se acompaña de apatía, merece consulta veterinaria.

Mito: todas las tortugas son iguales a la hora de comer. Realidad: la dieta cambia entre terrestres y acuáticas, entre jóvenes y adultas, y entre especies; una tortuga de patas rojas no come como una mora.

Mito: el pienso lo resuelve todo. Realidad: para las acuáticas, el pienso es parte de la dieta pero no toda; y para las terrestres mediterráneas, las guías especializadas no lo consideran adecuado como base.

¿Se puede soltar una tortuga acuática que ya no se quiere?

No. En España, el galápago de Florida (Trachemys scripta) figura en el Catálogo español de especies exóticas invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, lo que obliga a las administraciones a adoptar medidas de gestión, control y, en su caso, erradicación. Abandonarlo o soltarlo en un río o charca es ilegal y perjudica a los galápagos autóctonos.

La comida está relacionada con el problema. Las tortugas acuáticas compradas de pequeñas crecen y acaban necesitando un acuario grande, y eso suele ser una de las razones por las que se abandonan.

La solución pasa por vías oficiales: centros de recuperación de fauna, asociaciones o servicios de medio ambiente. Cada comunidad autónoma tiene sus procedimientos.

Las normas varían entre países hispanohablantes, de modo que lo recomendable es consultar a la autoridad ambiental local.

Preguntas frecuentes sobre qué pueden comer las tortugas

Qué comen las tortugas de tierra

Plantas. Las tortugas terrestres mediterráneas, como la mora o la de Hermann, son herbívoras: su base debe ser vegetación silvestre fibrosa y rica en calcio, como el diente de león, el llantén, la malva o el trébol, con verduras de hoja oscura como complemento. Según el British Chelonia Group, en libertad comen una vegetación rica en fibra y calcio y pobre en proteína y fósforo, y en cautividad conviene acercarse a esa dieta. La fruta se limita a una golosina rara y la proteína animal debe evitarse. Hace falta además calcio y luz UVB para aprovechar los nutrientes. La variedad importa: conviene rotar entre varias plantas en lugar de repetir siempre la misma.

Qué come un galápago de Florida

Es omnívoro: de joven come sobre todo proteína animal, y de adulto más vegetales. Según ARAV, las crías pueden recibir hasta un 40 % de proteína, y en los adultos el pienso y la proteína animal suponen entre el 25 y el 50 %, con el resto en plantas como la col rizada, la lechuga romana, el diente de león, el berro o el calabacín, además de plantas acuáticas vivas. VCA añade lombrices, caracoles, grillos y peces pequeños enteros como opciones de la parte animal. Come bajo el agua y no acepta comida fuera de ella.

Pueden las tortugas comer lechuga

Depende de la lechuga. La iceberg, o de cabeza, aporta sobre todo agua y casi ningún nutriente, así que VCA recomienda evitarla. La romana y otras variedades de hoja oscura sí se aceptan, sobre todo en las tortugas acuáticas. En las terrestres mediterráneas, la lechuga no debería ser la base de la dieta: las plantas silvestres y las hojas más fibrosas, como la escarola o la endivia, son mejores. Una dieta que se apoye en lechuga de supermercado tiene menos fibra y una relación calcio:fósforo peor que el forraje natural.

Es verdad que las tortugas no pueden comer fruta

No del todo, pero casi. Las terrestres mediterráneas toleran muy poca: las guías la limitan a algo excepcional, hasta un 5 % del total, porque los azúcares fermentan en el intestino y alteran la flora. Las acuáticas la aceptan como un capricho raro; así lo indican los veterinarios de ARAV, y ni siquiera ellas necesitan fruta. Las especies de selva, como la de patas rojas, toleran más. Si se ofrece fruta, conviene que sea un trozo pequeño de una variedad poco azucarada, como sandía, melón o higo, nunca como alimento regular.

Qué alimentos son tóxicos para las tortugas

Los procesados, la comida de perro o de gato y varias plantas. VCA señala que los embutidos, los fiambres y el pan no deben darse nunca a ninguna tortuga. Entre las plantas que se citan como peligrosas están el aguacate, el ruibarbo, la adelfa, la azalea y las plantas de bulbo, además de las que se desconocen. La comida de mascotas es excesiva en proteína animal y fósforo para una herbívora, y esa proteína se asocia con gota. Si una tortuga ha comido algo dudoso y se la ve mal, lo adecuado es acudir a un veterinario de reptiles.

Cada cuánto hay que dar de comer a una tortuga

Las crías, a diario, y los adultos, menos. VCA y ARAV coinciden en que las acuáticas jóvenes comen cada día y las adultas cada dos o tres días, con raciones que consuman en unos 15 minutos. Sobrealimentar a los jóvenes acelera el crecimiento y provoca el piramidismo del caparazón, según el Manual Merck. En las terrestres se ofrece forraje fresco a diario y se retira lo que sobra. La frecuencia depende de la especie, la edad y la temperatura, y un veterinario de reptiles puede ajustarla. Los datos de cantidad exacta varían entre fuentes y entre especies.

Necesitan las tortugas calcio y sol

Sí, las dos cosas. El calcio se ofrece en forma de hueso de sepia, bloques de calcio o polvo sobre la comida, y la luz UVB, del sol o de una lámpara adecuada, permite sintetizar la vitamina D3 que hace falta para absorberlo. El Manual Merck indica que la enfermedad ósea metabólica, la más común en reptiles, se debe a poco calcio, a una mala relación calcio:fósforo, a la falta de vitamina D3 o de UVB. El cristal de una ventana filtra la radiación, así que un alféizar soleado no basta. Las dosis las indica un veterinario. También hay que cuidar la temperatura del terrario, que interviene en la digestión y en el aprovechamiento del calcio.

Puede una tortuga comer comida para peces o para perros

Depende del tipo de tortuga. A una acuática se le puede dar pienso de buena calidad para tortugas o para peces como parte de la porción animal, según VCA, aunque no como dieta única. A una terrestre herbívora no se le debe dar comida para perros ni gatos, porque contiene demasiada proteína animal y fósforo. El pienso para tortugas acuáticas tampoco es adecuado para las mediterráneas. Para las acuáticas, conviene variar entre pienso, invertebrados, vegetales y plantas del acuario. Si no se sabe qué especie es la tortuga, hay que averiguarlo antes de elegir la comida.

Fuentes

  • Association of Reptilian and Amphibian Veterinarians. (s. f.). Red-eared slider [folleto informativo]. Association of Reptilian and Amphibian Veterinarians.
  • Barrows, M. (s. f.). Nutrition and nutritional disease in chelonians. Testudo, 5(3). British Chelonia Group.
  • Divers, S. J., y Comolli, J. R. (2025). Nutritional, metabolic, and endocrine diseases of reptiles. Merck Veterinary Manual.
  • España. (2013). Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras. Boletín Oficial del Estado.
  • Nijboer, J., y Fens, A. (2025). Nutrition in turtles. Merck Veterinary Manual.
  • Rich, G., Hess, L., y Axelson, R. (2024). Feeding aquatic turtles. VCA Animal Hospitals.