Aunque hay gatos extraordinariamente dóciles, hay otros que se muestran nerviosos e incluso agresivos ante situaciones nuevas, como la visita al veterinario. Si, además, el gato ha experimentado un viaje de este tipo antes y ha pasado por experiencias relativamente dolorosas en el proceso (como recibir sus pinchazos), el gato los recuerda, por lo que su nerviosismo puede aumentar. Todo ello hace que en ocasiones la visita al veterinario se convierta en una experiencia desagradable para el gato, su dueño y los propios especialistas.
En Wiki Animales amamos a los gatos y queremos su bienestar, por eso nos gustaría darte algunos consejos sobre cómo llevar un agresivo al veterinario con algunos trucos sencillos.
Planifica el chequeo
Si tu gato es agresivo y no le gusta ir al veterinario, es importante no obligarlo a permanecer en el veterinario más tiempo del necesario, por el bien de todos. Con esto no queremos decir que su visita al veterinario deba realizarse escasa o incompleta, que la consulta y exploración física deba realizarse escasa e incompleta, ya que, como veremos más adelante, el tiempo de revisión y exploración El cuidado de tu mascota nunca debe ser escatimado y se deben realizar todas las pruebas necesarias, por mucho tiempo que tarden. Nos referimos a No tener que esperar demasiado en la sala de espera del veterinario.ya que tu gato tendrá que estar confinado en su transportín durante todo el tiempo, en un lugar desconocido donde haya o haya habido otros gatos o incluso perros, por lo que el gato se irá poniendo cada vez más nervioso y agresivo.
Para evitarlo al máximo, es recomendable llamar al veterinario antes de pedir cita, informándole del carácter de su mascota para intentar Haga una cita en un horario en el que la clínica no está demasiado ocupada para evitar posibles retrasos.
Relacionar al portador ante estímulos positivos.
Los gatos son animales extraordinariamente inteligentes y saben cuando estamos tramando algo, además tienen mejor memoria de la que pensamos. Por ello, y sobre todo si has tenido que llevar al gato al veterinario con frecuencia, el animal detecta las acciones que solemos hacer antes de llevarlo a la clínica, como recoger su tarjeta sanitaria y evidentemente meter a tu gato en el transportín, un Acción que no sólo hace que tu gato se ponga agresivo en el veterinario, sino que también puede empezar a mostrar esa actitud incluso antes de salir de casa. Por ello, se aconseja evitar que el gato nos vea realizar dichos preparativos.
Respecto a cómo meter a tu gato en el transportín, algo absolutamente inevitable, conviene acostumbra a tu mascota a estar en el transportín. Esto se puede conseguir metiendo al gato en ella en alguna otra ocasión en la que no vaya a salir de casa, sin que pase nada malo, y dándole comida y premios mientras esté en ella. El objetivo es lograr que el felino asocie al portador con estímulos positivos.
Si se trata de un transportín clásico, al que se le puede quitar la tapa y la puerta dejando sólo la parte inferior, que tendrá un aspecto similar a una bandeja, puede que sea más fácil empezar colocándolos sobre la bandeja y, cuando acepten estar en ella. , repita esta acción con el portabebés cerrado. Esto ayudará a que tu gato se acostumbre lo máximo posible y lo verá como algo muy negativo.
Añadir una manta o un juguete que tu gato reconozca en el transportín para llevarlo al veterinario puede resultar bastante útil.

Relaja a tu gato antes de llevarlo al veterinario
Hay físico o farmacológico Formas de reducir parcialmente la ansiedad y agresividad del gato antes de acudir al veterinario. Así, colocar clavijas en la parte posterior del cuello del gato, que es donde lo agarraba su madre cuando era cachorro, puede ayudar a tranquilizarlo bastante. En muchos centros veterinarios y tiendas especializadas se venden clavijas especiales diseñadas para este fin, aunque se pueden utilizar algunas de papelería, pero prestando atención a que la presión no sea excesiva o las clavijas dañen la piel del animal. Si nunca has hecho esto antes y tienes dudas, antes de dañar a tu gato consulta con el veterinario para que te indique cómo hacerlo correctamente.
Medicamentos calmantes que ayudan. reducir la ansiedad del gato también están disponibles. Estos medicamentos deben ser prescritos por el veterinario después de presentar el caso, ya que sólo pueden adquirirse legalmente con prescripción veterinaria y, aunque si se utilizan correctamente son muy seguros, una mala dosificación de los mismos puede tener consecuencias fatales. Además, como estos medicamentos adormecen a su gato, él o ella puede sentirse más vulnerable y actuar de manera aún más agresiva.
Por otro lado, desviar la atención del animal agresivo con sus juguetes o comida favorita también pueden ser buenas opciones, incluso durante el tiempo que esté en su transportín como decíamos en el apartado anterior para mantenerlo tranquilo durante su recorrido.
Durante la revisión veterinaria
Debes recordar que, como la mayoría de los gatos viven en casa y no interactúan con otros animales, no enferman con tanta frecuencia como los perros, por lo que suelen acudir al veterinario con menor frecuencia que los perros, en muchos casos sólo una vez al año. para vacunas. Por eso, como no están acostumbrados a que el veterinario los toque, se hace necesario que su control sea lo más exhaustivo posible cuando tengas la oportunidad de visitarlos. De este modo, cuando se trata de gatos que se ponen muy agresivos en el veterinario y no se puede hacer nada para calmarlos, es necesario recurrir a la sedación para poder explorarlos adecuadamente y no pasar por alto nada.
La sedación siempre debe ser realizada por el veterinario y en ocasiones es posible realizarla sin sacar al gato del transportín, aprovechando las ranuras de la caja para introducir la jeringa.

La importancia de la educación
Para concluir este artículo, nos gustaría decir que, en general, cuidar la educación de tu felino para hacerlo dócil es beneficioso no sólo para evitar que el gato se vuelva agresivo en el veterinario, pero por varias razones. Un gato bien educado consigue comunicarse mejor con su compañero humano, hecho que fortalece el vínculo entre ambos, ayuda a conseguir una buena convivencia y a mantener al animal equilibrado y feliz.
Desafortunadamente, sin embargo, no es una ciencia exacta y una educación adecuada no siempre es garantía de visitas veterinarias agradables. Por un lado, cada gato tiene un temperamento determinado que en ocasiones es complicado cambiar por mucho que lo intentemos; Por otro lado, a veces los gatos agresivos pueden ser extremadamente sumisos en el veterinario y los gatos tranquilos y de buen comportamiento muestran signos inesperados de agresividad cuando se encuentran en un ambiente extraño, siendo un poco impredecibles. Por ello, es importante velar por la correcta educación del animal, pero también tener los conocimientos adecuados para saber cómo actuar si el felino finalmente muestra signos de agresividad.
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